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ANATOMÍA DE LA FELICIDAD

Por Felipe Alberto López Sánchez
Maestría en biología humana
Universidad Autónoma de Manizales

La felicidad se ha convertido en un foco de investigación para los científicos de áreas como la cognición, la biología, la neurociencia o incluso la sociología, debido a que podría ser un nuevo camino para encontrar soluciones de manera preventiva a muchas patologías que cada vez se presentan con mayor porcentaje en la población, como la depresión, la ansiedad, la falta de sentido de vida, la baja productividad, el estrés crónico, entre otros.

En la actualidad se han realizado diversos estudios buscando validar y relacionar las teorías mas consistentes que se han postulado sobre la felicidad. Primero se encuentra el enfoque de felicidad hedonista, que basa su postulado en que las personas incrementen su satisfacción personal incrementando los momentos placenteros en su vida. Segundo esta postura de la felicidad eudaimónica inicialmente construida por Aristóteles, la cual define la felicidad desde el desarrollo de las virtudes del individuo y su desarrollo personal. Por último, la postura más contemporánea es la felicidad floreciente de Martin Seligman que busca articular el hedonismo y la eudaimonía, además de que incorpora el compromiso como pilar de su enfoque, buscando en las personas más que ser felices, su florecimiento como seres humanos. Estos tres enfoques comienzan a ser estudiados y validados desde la biología humana, con una concentración desde los estudios de neurociencia, buscando si existen relaciones o diferencias entre ellos a nivel estructural o funcional.

Quizás podría suponerse que los modelos de felicidad, están soportados sobre diferentes estructuras cerebrales o en ellos intervienen diferentes circuitos funcionales; no es igual hablar de la felicidad del placer, que el compromiso o el sentido de vida. Seguramente por aquí ya se debería encontrar diferencias funcionales. La postura hedonista quizás, es la que más se ha estudiado, en cuanto a felicidad se refiere a nivel biológico. Los circuitos asociados a la recompensa y al placer, han sido descritos con amplitud en las investigaciones científicas contemporáneas.

De ellos, se puede concluir que cuando se habla de incentivar las zonas de placer del cerebro el centro son las proyecciones de la vía dopaminérgica desde el área tegmental ventral hasta el núcleo accumbens, lo cual conforma una red de recompensa en el cerebro que se activa cuando se logra un momento de placer o un reconocimiento por un logro obtenido. Aunque estudios recientes mencionan que la dopamina no es de hecho, quien produce placer, si seria ella quien facilita el proceso de validación para generar momentos de gusto y el aprendizaje para querer volver a repetir el mismo posteriormente. Sin embargo, aquí se centra el amplio debate con otros enfoques los cuales refutan que la felicidad pueda sostenerse tan solo con momentos efímeros de recompensa. Quizás muchas personas han sentido que, a pesar de haber alcanzado logros o metas proyectadas, aún no sienten que sus vidas tengan un profundo sentido o se sienten poco involucradas con su vida, y al final, eso no les permite decir que realmente viven una vida feliz.

Por esto, otros estudios han buscado relacionar nuevas zonas y estructuras en las cuales se cimientan los otros enfoques de la felicidad diferentes al hedonismo, como la eudaimonía que se centra en el desarrollo de las virtudes, o el modelo florecer que da peso a las relaciones positivas, el sentido de vida y el compromiso, como parte del constructo de bienestar en el individuo. Por ende, en el constructo de la felicidad, también se han estudiado no solo estructuras a nivel cerebral, sino también los neurotrasmisores que como la dopamina, permitirían al individuo encontrar mayor compromiso, sentido y al final, bienestar. Quizás la dopamina se encuentre asociada a procesos de felicidad hedonista, sin embargo otros neurotransmisores como las endorfinas, la serotonina, u hormonas como la oxitocina, hacen un coctel que podría explicar el sentido o el compromiso con la vida.

Ahora, cuando hablamos de la felicidad eudaimónica, debemos remitirnos a la llamada “red predeterminada del cerebro”, el cual se describe como un circuito de estado estable en el cerebro el cuál se altera cuando se activan las funciones cognitivas. Esta red se asocia con la posibilidad de tener representaciones de uno mismo, conciencia interoceptiva o interna y estados de consciencia. Estos aspectos se relacionan a la felicidad superior o la construcción de bienestar, fuera del circuito de placer, base del hedonismo. Debemos comprender que las redes cerebrales del hedonismo o la eudaimonía, no necesariamente son del todo opuestas o diferentes. También se han encontrado estructuras que se asocian a ambas como cortezas cingulada anterior y orbitofrontal, las cuales cuentan con una alta densidad de receptores opiáceos. Por ejemplo, afectaciones en estas áreas han evidenciado perdida de satisfacción con la vida o incluso desarrollo de depresión. Sin embargo, el desafío de las neurociencias es continuar encontrando las correlaciones que puede haber entre los circuitos hedónicos y los que nos permiten tener significado, o sea, eudaimónicos, además que comenzar a involucrar aquellos que activan el compromiso a través del desarrollo de talentos, así como la interacción que tenemos con los demás a través de nuestro sistema de empatía y compasión.

Finalmente, otra de las áreas que más avanza en la búsqueda de relaciones entre nuestra morfología y los estados de ánimo, es el llamado, segundo cerebro o intestino. No solo podemos centrarnos en nuestro sistema nervioso central, para acercarnos hacia la anatomía de la felicidad. Los estudios más recientes sobre los estados de ánimo y el bienestar, se han centrado en la composición de nuestro microbiota intestinal, porque se han encontrado correlación de su composición con la depresión y el bienestar. Por ejemplo, se han hablado de los estudios de los psicobióticos, los cuales han encontrado relaciones entre microbios intestinales y el bienestar mental. Se han encontrado relaciones entre el microbiota intestinal y su modificación, con cambios en la gestión emocional y el bienestar de las personas. Desde esta perspectiva, la felicidad no solo puede ser analizada desde estructuras encefálicas, sino también desde los cambios en la composición de nuestra microbiota, que efectivamente está relacionada con nuestra alimentación.

REFERENCIAS
  • Alexander, R., Aragón, O. R., Bookwala, J., Cherbuin, N., Gatt, J. M., Kahrilas, I. J., Kästner, N., Lawrence, A., Lowe, L., Morrison, R. G., Mueller, S. C., Nusslock, R., Papadelis, C., Polnaszek, K. L., Helene Richter, S., Silton, R. L., & Styliadis, C. (2021). The neuroscience of positive emotions and affect: Implications for cultivating happiness and wellbeing. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 121, 220–249. https://doi.org/10.1016/J.NEUBIOREV.2020.12.002
  • Kringelbach, M. L., & Berridge, K. C. (2010). The Neuroscience of Happiness and Pleasure. Social Research, 77(2), 659. /pmc/articles/PMC3008658/
  • Lee, S. H., Yoon, S. H., Jung, Y., Kim, N., Min, U., Chun, J., & Choi, I. (2020). Emotional well-being and gut microbiome profiles by enterotype. Scientific Reports, 10(1). https://doi.org/10.1038/S41598-020-77673-Z
  • Rickard, N. S., & Vella-Brodrick, D. A. (2013). Changes in Well-Being: Complementing a Psychosocial Approach with Neurobiological Insights. Social Indicators Research 2013 117:2, 117(2), 437–457. https://doi.org/10.1007/S11205-013-0353-4

MASTICAS CON LA ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR

Por Valeria Flórez A. y Fujie Nasu J.
Especialización en Rehabilitación Oral
Universidad Autónoma de Manizales

El acto masticatorio que cumple una función primordial ya que constituye parte fundamental de la nutrición, es un complejo proceso fisiológico que inicia con la trituración de los alimentos y termina con la formación del bolo alimenticio. El estímulo necesario para mover la mandíbula es proporcionado por el sistema nervioso y como resultado hay una acción mecánica desempeñada por los músculos masticatorios los cuales mueven la articulación temporomandibular, huesos de la cara unidos con fuertes ligamentos. 

El conocimiento de la anatomía y funcionalidad de la articulación tempormandibular es una base para el análisis de los movimientos mandibulares, lo cual lleva a realizar un diagnóstico y plan de tratamiento adecuado según las necesidades de cada paciente, evitando comprometer la función y la estructura de sus componentes. Por esta razón se ha decidido hacer esta revisión de tan importante unión ósea

La articulación temporomandibular o ATM es una articulación bicondilea, troclear, ginglimo-artrodial y esferoidal, presenta una superficie ósea inferior convexa y superior cóncava, separadas por un tejido fibrocartilaginoso, por lo tanto es una articulación disco temporal y disco- mandibular; permitiendo movimientos de apertura, cierre y movimientos excéntricos, eso hace que sea una articulación compleja del sistema estomatognatico, de la cual dependen múltiples funciones para la supervivencia del ser humano.

En los complejos movimientos dinámicos realizados en la articulación temporomandibular, participan diversas estructuras anatómicas. Este artículo se centra principalmente en los huesos, sus detalles e importante ligamentos. Los músculos serían objeto de otro artículo divulgativo. 

HUESOS Y DETALLES ÓSEOS EN LA ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR:

1. PROCESO CONDILAR (CONDILO MANDIBULAR): es una saliente ósea posterior de la rama mandibular, de forma elipsoidal, compuesto por cartílago hialino, localizado en la parte más superior del proceso condilar (área llamada cóndilo), y compuesto por condrocitos que son las células que le permiten soportar cargas tensionales. 

2. FOSA ARTICULAR DEL TEMPORAL (CAVIDAD GLENOIDEA): presenta una forma cóncava, su pared anterior está formada por el tubérculo articular y su pared posterior por la lámina timpánica o timpanal que rodea el conducto auditivo externo, separando estas dos estructuras la fisura petrotimpanica; de ahí la estrecha relación de los transtornos de la atm con los dolores asociados al oído. 

Estructuras óseas, cartilaginosas y musculares que hacen parte de la ATM. (Recuperado de: JE Christo, S Beennett. Discal attachments of the human temporomandibular joint, Australian Dental Journal , 2005)

3. TUBERCULO ARTICULAR (EMINENCIA ARTICULAR): recubierto por tejido fibroso más grueso que el que recubre la fosas articular del temporal, su inclinación posterior permite el desplazamiento del disco con el cóndilo. Es el lugar de fijación del ligamento capsular. 

4. DISCO ARTICULAR: compuesto por fibrocartílago, contiene condrocitos y fibroblastos, la porción media es avascular, por ser la superficie funcional sobre la que se realizan los movimientos articulares, en la parte superior separa el hueso temporal de la mandíbula y en la parte inferior articula con el cóndilo, formando, una articulación disco temporal y disco mandibular, formando dos compartimientos: uno supradiscal que va a permitir movimientos de diduccion por lo tanto actúa como una articulación artrodial y un compartimento infradiscal que permite movimientos de apertura y cierre, actuando así como una articulación tipo ginglimo. 

5. CAPSULA ARTICULAR: encapsula y aísla la ATM. Compuesta por dos estratos, uno superficial y otro profundo, el estrato superficial se fija en la fosa articular, tubérculo articular y cuello del proceso condilar y el estrato profundo está relacionado con la producción de líquido sinovial, el es un infiltrado sanguíneo plasmático que se encarga de nutrir las estructuras de la ATM. Contiene: agua, hialuronano, condrointin sulfato, glucosaminoglucanos, sodio, potasio y cloruro, el hialuronano y el condrointin sulfato le confieren viscosidad para evitar el rose de las estructuras Oseas durante el movimiento.

LIGAMENTOS EN LA ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR 

LIGAMENTOS PRINCIPALES:

1. LIGAMENTO TEMPOROMANDIBULAR (Ligamento lateral): es el más robusto y corto, da mayor estabilidad a la ATM, presenta 2 porciones: una horizontal y otra oblicua, ambas se originan en el inicio del proceso cigomático de temporal, la porción oblicua se fija en el borde posterior de cuello del proceso condilar y la porción horizontal se fija en el polo condileo lateral. Su función es limitar los movimientos del disco y del cóndilo.

2. LIGAMENTO CAPSULAR: es el primero, soporta las distensiones que se presenten en la articulación.

Ligamentos de la articulación temporomandibular. Tomado de Drake (2010).

LIGAMENTOS ACCESORIOS:

1. LIGAMENTO ESFENOMANDIBULAR: se origina en una saliente del esfenoides llamada espina del esfenoides, diverge a nivel del foramen mandibular para fijarse en la lingula. Función: limita los movimientos de lateralidad, protege el paquete vasculonervioso

2. LIGAMENTO ESTILOMANDIBULAR: se origina en el proceso estiloides y se fija en el borde posterior de la rama de la mandíbula cerca al ángulo. Función: limitar los movimientos de rotación y protrusión de la mandíbula.

3. LIGAMENTO PTERIGOMANDIBULAR: se origina el amulo del ala pterigoidea medial y se inserta en la parte posterior del reborde alveolar. Función: limita movimientos excesivos de apertura.

REFERENCIAS:
  • Hylander WL. 1992. The Temporomandibular Joint: A Biological Basis for Clinical Practice, ed 4. Philadelphia, pag 60–92.
  • Valverde Huanca Anahi Rosario. 2012. Fisiología de la articulacion temporomandibular. Revista de actualización clínica. Vol 23. 
  • Perez Romero Gilberto Alonso, Reyes Velásquez Joel Omar. 2011. Anatomia de la articulacion temporomandibular. Met Oral, vol.XIII, N° 3, pag 69- 72 . 

HOYUELOS EN LAS MEJILLAS, IMPERFECCIÓN QUE SE TRANSFORMA EN VIRTUD

Daniela Botero Arcila
Especialización en Endodoncia
Universidad Autónoma de Manizales

Los músculos de la expresión facial cumplen un papel fundamental para permitir la comunicación de emociones como tristeza, ira, alegría, miedo, disgusto y sorpresa, los cuales se reflejan especialmente en el movimiento de los ojos y la región perilabial; estos músculos presentan una gran tasa de variabilidad estructural que los hace expresar unas características únicas en los seres humanos.

Los hoyuelos en las mejillas aparecen lateral al ángulo de la boca, los cuales se definen como “hendiduras en la piel”, estos aparecen al momento de gesticular, especialmente al sonreír, aumentando así la percepción de atractivo y sociabilidad, por esto se han asociado con la belleza en muchas culturas. En cada persona que se presenta puede tener alguna variación tanto de tamaño como de forma o número, pudiendo presentarse en una sola mejilla o en ambas.

Las primeras teorías defendían que los hoyuelos eran un defecto de tejido blando, sin embargo, los estudios posteriores evidenciaron que esta característica es heredada y al parecer se encuentra asociado con el cromosoma 16, la cual se expresa en una bifurcación del músculo cigomático mayor, anomalía que se conoce comúnmente como cigomático bífido, teniendo una prevalencia mayor en América, Asia y por último Europa.

El músculo cigomático mayor es el responsable de mover los labios superolateralmente para generar una sonrisa. Cuando se presenta como una sola banda muscular, el origen se da en el hueso cigomático, lateral al músculo cigomático menor y su inserción es en la comisura de los labios, no obstante, cuando se presenta con bifurcación, está puede presentarse en diferentes lugares y el origen y la inserción también puede variar, presentándose generalmente por encima y por debajo de la comisura respectivamente y algunas veces comprometiendo otras estructuras, siendo la porción superior más grande que la inferior.

Los hoyuelos pueden ser transitorios o permanentes, según la etiología de su aparición, algunas veces aparece en edades tempranas y alrededor de los 15 años desaparecen, esto se debe a que los depósitos de grasa se van perdiendo a medida que aumenta la edad o por el crecimiento de los músculos se va perdiendo este rasgo facial, hay reportes de casos en los que este fenómeno ocurre de generación en generación, apareciendo en el mismo lado y desapareciendo por la misma etapa de crecimiento, por lo que la teoría del componente genético cada vez adquiere más credibilidad y está soportada con este tipo de eventos.

Tomada de: https://www.salud180.com/

HOYUELOPLASTIA

En una vista anatómica, la mejilla se conforma de epidermis, dermis, grasa subcutánea, músculo buccinador y mucosa y tiene estructuras cercanas como el conducto de la glándula parótida, la rama bucal del nervio facial y la arteria facial. Conocer esta anatomía se volvió muy importante ya que por su consideración social y alta demanda estética, hace varios años se crearon técnicas quirúrgicas poco invasivas para realizar los hoyuelos faciales artificiales a manos de cirujanos plásticos, llamada “hoyueloplastia”, la cual en los últimos años ha crecido en demanda especialmente en Asia.

La mayoría de técnicas, implican la adherencia del musculo buccinador de la cara a la dermis de la piel, se puede lograr por medio de suturas transcutáneas o por una técnica quirúrgica abierta a través de la boca.

Los hoyuelos creados quirúrgicamente pueden ser visibles la mayor parte del tiempo, especialmente en los primeros días o semanas después de la cirugía, sin embargo, el objetivo es claro y es muy importante tener en cuenta que se debe replicar la naturalidad de estos, que deben ser invisibles en reposo facial y visibles en animación facial.

La ubicación ideal para crearlos depende si hay o no presencia de un hoyuelo. Si no hay ningún hoyuelo, se define el punto KBC que resulta del entrecruzamiento de una línea horizontal desde la comisura de la boca y una línea vertical desde el canto lateral del ojo. En caso de que exista uno, el hoyuelo contralateral debe colocarse en posición similar.

Es una cirugía con poco riesgo de complicaciones, sin embargo, se puede presentar desaparición de los hoyuelos, asimetría, reacción de cuerpo extraño, sangrado, se puede lesionar la rama bucal del nervio facial o el conducto de la glándula parótida.

Cada día la sociedad está buscando la fórmula de la belleza y de la eterna juventud, es evidente que además de tomarlos como un parámetro de belleza, los considera como una forma de comunicación, de transmisión de la intensidad de una expresión, como una sonrisa o de seguridad en sí mismo. Por todas estas razones varias personas acuden al quirófano para realizar la hoyueloplastia.

A manera de reflexión final, existen muchos interrogantes por confirmar respecto a este tema, aún el campo de la investigación tiene caminos por recorrer especialmente el ámbito genético, las técnicas quirúrgicas cada vez se están haciendo más conocidas por los cirujanos plásticos y pacientes, con esto una vez más queda claro que para la ciencia ningún reto es demasiado y cada avance está diseñado para mejorar la calidad de vida, y en este caso la autoestima de las personas.

REFERENCIAS
  • Hu, K. S., Jin, G. C., Youn, K. H., Kwak, H. H., Koh, K. S., Fontaine, C., & Kim, H. J. (2008). An anatomic study of the bifid zygomaticus major muscle. The Journal of craniofacial surgery, 19(2), 534–536.
  • Opoku-Agyeman, J. L., Simone, J. E., Matera, D. V., & Behnam, A. B. (2020). Cheek Dimpleplasty: A Review of the Literature. The American Journal of Cosmetic Surgery, 37(2), 91–96.
  • Keyhan, S. O., Khiabani, K., & Hemmat, S. (2012). Dimple creation surgery technique: a review of the literature and technique note. Journal of oral and maxillofacial surgery : official journal of the American Association of Oral and Maxillofacial Surgeons, 70(6), e403–e407.
  • Phan, K., & Onggo, J. (2019). Prevalence of Bifid Zygomaticus Major Muscle. The Journal of craniofacial surgery, 30(3), 758–760.

MENISCOS, MÁS ALLÁ QUE UNA CIRUGÍA

Julie Paulina Cerón B. y Stefany Florez N.
Especialización en fisioterapia 
en ortopedia y traumatología.
Universidad Autónoma de Manizales.

Los meniscos son láminas cartilaginosas que contribuyen a ampliar la escasa concavidad de las superficies articulares de la tibia para recibir a los convexos cóndilos femorales. Las anomalías congénitas en la forma y proporción definitivas de cada menisco ya quedan establecidas hacia los 4 meses de gestación, donde alcanzan a cubrir un  60% de la meseta tibial en su compartimiento medial y un 80% en el compartimiento lateral. 

La estructura fibrocartilaginosa de los meniscos tienen un diámetro de 34mm, están interpuestas entre el femur y la tibia los que promedian 110 mm de longitud cuando se miden en su borde más periférico. El menisco medial tiene un aspecto similar a una C en comparación con el mas circular menisco lateral, porque mientras este ultimo tiene las inserciones de sus cuernos anterior y posterior en el área no articular de la meseta tibial, las del menisco medial se insertan en los extremos anterior y posterior del área intercondilea. En general los fibrocartílagos semilunares de la rodilla son más estrechos en sus cuernos anteriores y se van ensanchando posteriormente, siendo esta característica más claramente manifiesta en el menisco medial. Estos actúan principalmente como estructuras fibroelasticas compensatorias de la escasa congruencia articular entre el fémur y la tibia, con el objetivo primordial de evitar el daño del cartílago articular.

Figura 1. Vista superior de la tibia. Laterlamente se encuentra el menisco lateral con forma de circulo, y el medial de semiluna. Recuperado de : http://www.anatomiahumana.ucv.cl/

En cortes perpendiculares a su eje son triangulares con una cara superior suave y cóncava para los cóndilos, una inferior casi plana, suave y lisa para la tibia, y otra externa en la que se fija la cápsula articular. El borde periférico adherido de cada menisco es grueso y convexo, el borde libre es fino y cóncavo. La zona periférica gruesa esta vascularizada por asas capilares provenientes de la cápsula fibrosa y de la membrana sinovial, mientras que la región interna es avascular.

Aunque están colocados sobre la tibia, no se adhieren a la misma más que por los extremos de sus arcos o cuernos, por lo que podrán deslizarse sobre ella: tienden a desplazarse hacia atrás en la flexión y hacia delante en la extensión; el menisco medial tiene menos movilidad que el menisco lateral, por lo que pueden ser pellizcados por el cóndilo que los tritura o arranca. 

En conclusión, los meniscos de la rodilla son estructuras importantes, que cumplen diversas funciones y que son muy necesarias para un buen funcionamiento de la articulación de la rodilla: amortiguación, estabilidad de la rodilla, protegen el cartílago articular, aumentan la superficie de congruencia articular entre el femur y la tibia y de lubricación: efectúan una distribución eficaz de la sinovia repartiéndola uniformemente. Son anillos de fibrocartílago con una cara superior cóncava y una inferior plana. Tienen forma de cuña. Existen diferencias morfológicas entre los dos meniscos: El menisco externo tiene una forma muy cerrada, mientras que el menisco interno es menos cerrado y es el que mas se lesiona.

REFERENCIAS:
  • Meniscus morphometric study in humans. J Morphol Sci. 2010. 27(2), 62-66
  • Meniscos de la rodilla. Relación entre anatomía y función mecánica. Revista de Asociación Española de Artroscopia. 2007. 14(30), 8-14.

LA ORBITA, LA CASA DE LOS OJOS

Por Oscar Andrés Alzate Mejía
Profesor de Morfología
UAM - UM

El cráneo es el esqueleto de la cabeza el cual está constituido por el neurocráneo y el viscerocráneo. El primero es la caja ósea del encéfalo, mientras que el esqueleto facial o viscerocráneo constituye su parte anterior, la cual está compuesta por los huesos que rodean la boca, la nariz y la mayor parte de las órbitas (1).

Imagen del ojo derecho en su órbita. Tomada de Patrick J. Lynch, medical illustrator 

Las órbitas son cavidades bilaterales que contienen el globo ocular, el nervio óptico, los músculos extraoculares, el aparato lagrimal así como sus vasos y nervios. Se encuentran en la mitad superior de la cara, por debajo de la fosa craneal anterior y adelante de la fosa craneal media. Su aspecto es semejante al de pirámides cuadrangulares huecas (1,2). Esta pirámide posee una base amplia que se abre anteriormente en la cara y, un vértice que se dirige en posición posteromedial. La base está limitada por el borde de la cavidad orbitaria, que rodea su entrada El vértice es el conducto óptico (2), a este nivel, el periostio orbitario se continúa con la duramadre que rodea el nervio óptico (3). El resto de la pirámide está constituido por sus paredes medial, lateral, superior e inferior. A continuación y haciendo referencia a cuatro autores clásicos de textos de formación médica (1–4), se hará una descripción de cada una de estas caras enfatizando en sus respectivos forámenes:

Imagen de la órbita mostrando algunos huesos y detalles óseos.
Tomado del libro de Gray, Anatomía para estudiantes (Drake 2010). 

La pared superior es aproximadamente horizontal y está compuesta por la porción orbitaria del hueso frontal y el ala menor del hueso esfenoides. 

Las paredes mediales son casi paralelas y están formadas por cuatro huesos: el maxilar, el lagrimal, el etmoides y el esfenoides. La mayor parte de esta pared depende del hueso etmoides, que en esta región se caracteriza por la presencia de celdillas etmoidales, visibles claramente en un cráneo óseo. En la unión entre el techo de la órbita y su pared medial se observan los forámenes etmoidales anterior y posterior, localizados generalmente en la sutura frontoetmoidal. A través de estos los vasos y nervios etmoidales anteriores abandonan la órbita. 

La pared inferior o suelo de la órbita, es a su vez el techo del seno maxilar, la cual se encuentra delimitada de la pared lateral por la fisura orbitaria inferior, un hiato entre las caras orbitarias del maxilar y el esfenoides.

La pared lateral está integrada anteriormente por el hueso cigomático y posteriormente por el ala mayor del hueso esfenoides. Es la pared más fuerte y gruesa, hecho importante porque es la que se encuentra más expuesta y es más vulnerable a traumatismo directo. Las paredes laterales de ambas orbitas son casi perpendiculares entre sí.

En este sentido, los bordes de la órbita unen a estas paredes. Los bordes son el supero-lateral, supero-medial, ínfero-medial e ínfero-lateral (3). El borde superior o supraorbitario está formado por el hueso frontal; su porción medial se caracteriza por presentar la incisura supraoribitaria, que en algunos cráneos se presenta como foramen. Por debajo del borde inferior, el maxilar superior presenta un orificio, el foramen infraorbitario que da paso al nervio de su mismo nombre. Finalmente el borde lateral está formado por los huesos cigomático y frontal. El borde medial por el maxilar, el lagrimal y el frontal (4). Hasta el momento, en ninguno de estos bordes se encuentra descrito algún foramen. 

REFERENCIAS
  • Moore K, Dalley A, Agur A. Anatomía con orientación clínica. 7th ed. Barcelona: Kluwer, Wolters; 2014. 
  • Drake R, Vogle W. Gray, anatomía para estudiantes. 2nd ed. Barcelona: ELSEVIER; 2010. 
  • Pro E. Anatomía Clinica. 2nd ed. Buenos Aires: Medica Panamericana; 2014. 
  • O’Rahilly. Anatomía de Gardner. 5° ed. Mexico: Mc Graw Hill; 1989. 

EL ANCÓNEO, LA HISTORIA DE UN MÚSCULO RELEGADO

Por Camila Rodriguez Garcia
Fisioterapeuta 
Universidad Autónoma de Manizales

El músculo ancóneo es una estructura que facilita la extensión y pronación del antebrazo como agente secundario, esta condición causa que el ancóneo como músculo sinergista esté relegado a funciones de asistencia muscular del tríceps, razón por la que el ancóneo ha generado poco interés para la investigación, exploración y profundización en el campo de las ciencias de la salud. Con lo anterior se da cuenta las razones por las que nace el interés de desarrollar el presente artículo, en el sentido de construir un documento que nos permita conocer el ancóneo en una extensión y síntesis de la información encontrada acerca de él. Quizás se considere un músculo con poca investigación científica, pero cuando se consigue sentir su ausencia, entender su funcionalidad y comprender la capacidad de este músculo podremos hallar su relevancia.

DESCRIPCIÓN ANATÓMICA

En el arte de la medicina, el estudio del cuerpo, la anatomía y la exploración del mismo, los griegos denominaban ankon a lo que hoy en día conocemos como la acción de “doblar el codo”, de dicha terminología se deriva el concepto de ancóneo que también se puede conocer etimológicamente como “externo de codo” por su ubicación anatómica, el músculo ancóneo es una estructura triangular pequeña, que está ubicada en la parte dorsal del miembro superior, con mayor especificidad este se origina en la superficie dorsal del epicóndilo lateral del humero y se inserta en la cara lateral del olécranon, el tamaño medio de este es de 2,7 cm de largo que al extenderse puede alcanzar los 7,2cm; es inervado por el nervio radial (C7-C8). Este se puede clasificar como parte de los músculos del brazo, debido a su función, ya que, realiza la extensión del antebrazo, al igual que el músculo tríceps braquial. Aún así, algunos autores mencionan que este es la continuación del tríceps braquial, debido a su localización, función e inervación.

ACTIVIDAD FUNCIONAL

El ancóneo actúa como ayudante o estabilizador de la Ulna durante la pronación del antebrazo. Ahora bien, en el momento en que ocurre una intensa extensión a nivel del codo, este evita una hiperextensión, así mismo el daño de la capsula articular y de los ligamentos que lo componen, permitiendo la facilidad del movimiento.

Además de su funcionalidad como auxiliar del tríceps braquial permitiendo y facilitando el movimiento de los músculos del brazo y la mano, gracias a los estudios científicos y avances en las ciencias de la salud se ha descubierto que el músculo ancóneo sirve como agente complementario muscular, se entiende pues que el ancóneo es un músculo con el que se pueden realizar injertos musculares mediante una microcirugía reconstructiva, debido a que éste músculo posee un grosor considerable y sus fibras permiten la elasticidad de él para cubrir algunos faltantes, generalmente del antebrazo. Sin embargo, en el desarrollo del proceso quirúrgico el ancóneo no se retira en su totalidad, para que el mismo pueda seguir funcionando como protector de la cápsula articular del codo y sus ligamentos.

DISCUSIÓN

En primera instancia y teniendo en cuenta la anterior concepción, cabe plantear la siguiente propuesta: ¿por qué el músculo ancóneo es investigado y analizado desde una condición independiente y no como un elemento anexo al tríceps braquial? Esta regularidad en los estudios y resultados científicos nos permite plantear la posibilidad de concebir el ancóneo como un músculo independiente auxiliar del tríceps más no una extensión del mismo, ya que, siendo éste un músculo del brazo, tiene funciones y requiere condiciones específicas para su labor, 

Finalmente, se considera que para el desarrollo de éste artículo es importante dejar claro un planteamiento frente a la clasificación del músculo ancóneo, considerando que conforme a las teorías encontradas y analizadas se han hallado diferentes planteamientos que lo ubican en el sector del antebrazo o brazo. Entonces, en esté análisis del músculo ancóneo y en una consolidación de los planteamientos encontrados se clasifica como perteneciente al brazo, ya que en el ejercicio de ser el soporte de las estructuras continuas, el ancóneo auxilia y permite generar el movimiento en el antebrazo, al igual que todos los músculos del brazo.

REFERENCIAS
  • Gilroy, A., MacPherson, B., Laurence , R., Schünke, M., Schutle, E., Schumacher, U.  Wesker, K. (2013). Prometheus. Atlas de anatomía. Panamericana.
  • Hwang, K., Han, J., & Chung , I. (Noviembre de 2004). Topographical Anatomy of the anconeus muscle for use as a free flap. PubMed, 631. 
  • Moore, K., Daily, A., & Agur, A. (2013). Moore anatomia con orientacion clinica. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.
  • Drake, R., & Vogle, W. (2015). Gray, anatomía para estudiantes (3nd ed.). España: ELSEVIER.

SENOS EN LA CAVIDAD NASAL

Lina María Montes Rincón
Especialización en ortodoncia
Universidad Autónoma de Manizales

Los senos paranasales son cavidades aéreas que se encuentran en los huesos de la parte anterior del cráneo y rodean las fosas nasales. La mayoría se encuentran presenten en el nacimiento, Su desarrollo continúa hasta la adolescencia y en algunos casos se van neumatizando hasta la edad adulta.

Están conectados con el aparato respiratorio y se encuentran tapizados por una mucosa respiratoria. Su epitelio es de tipo respiratorio seudoestratificado cilíndrico ciliado. Consta de cuatro tipos: células basales, células caliciformes (células mucosas), células con microvellosidades (intensa actividad metabólica) y células ciliadas (80% de las células totales).

Tienen diferentes funciones, aunque no se encuentran 100% establecidas. Estas funciones dependen del ostium que es el orificio por el que los senos paranasales se comunican con las fosas nasales. Es un lugar que permite el paso obligatorio de aire y de secreciones. El calibre del ostium varía mucho de una persona a otra, con valores de 0,5 – 5 mm y una media de 2,4 mm. No hay diferencia entre hombres y mujeres. Es importante tener una permeabilidad constante de estos para facilitar su función.

Funciones de los senos paranasales:
  • Humedecer y calentar el aire mediante células con microvellosidades, ricas en mitocondrias, retículo endoplásmatico rugoso y con una intensa actividad metabólica para el intercambio transepitelial de líquido. El óxido nítrico hace parte importante de esta función, debido a que, al dilatar los vasos de la pared nasal, el óxido nítrico aumenta su capacidad y por lo tanto regula la temperatura intranasal.
  • Sistema de defensa, producen mucosidad mediante las células caliciformes que sintetizan, almacenan y excretan mucina (componente fundamental del moco). La secreción diaria de moco es de 0,3 ml/kg. Aparte de proteger al epitelio frente a irritantes como virus y algunas bacterias, lo tapiza y lo lubrica.
  • Actuar como caja de resonancia para producir los tipos de sonidos de voz.
  • Aliviar el peso de los hueso del cráneo para mantener el equilibrio de la cabeza, por eso a los huesos que los contienen se les denomina neumáticos.

Tipos de senos paranasales:

Existen cuatro pares de senos paranasales: senos frontales, senos etmoidales, senos esfenoidales, senos maxilares.

Figura 1: Identificación de los senos paranasales. 

Los senos frontales se encuentran en la región frontal, por encima de los arcos supraorbitarios. Ocupan una posición medial y están ausentes en el 5% de la población, estos drenan a la cavidad nasal mediante el conducto nasofrontal. Se individualizan hacia los 8 años y alcanzan su tamaño definitivo en la edad adulta.

Los senos etmoidales se dividen en anteriores y posteriores se encuentran en el hueso etmoides, entre la lamina perpendicular y la lámina cribosa. La pared superior es el techo del etmoides. Los anteriores drenan en el meato medio y los posteriores drenan en el meato superior. Están presentes desde el nacimiento y a los 12 años su tamaño es casi similar al del adulto.

Los senos esfenoidales se encuentran en el hueso esfenoides, son generalmente asimétricos y están separados por un tabique. Son los más mediales, los más posteriores y los más profundos del macizo facial. Su neumatización comienza aproximadamente a los 3 años, y alcanzan su tamaño definitivo hacia los 18. Su orificio se encuentra en el pliegue esfenoetmoidal, en la prolongación del cornete superior.

Los senos maxilares son los mas grandes, ocupan una posición infraorbitaria. La pared interna inferior tiene relación con las raíces de dientes posteriores superiores, la pared posterior corresponde a la pared anterior de la fosa pterigopalatina, en la que se encuentra la arteria maxilar interna. El drenaje se encuentra en el meato medio. Existen en el recién nacido, aumentan de tamaño con rapidez hasta los 3 años, y de nuevo a los 7-12 años. Después, siguen creciendo ligeramente hasta la edad adulta.

Referencias:
  • Eloy, P., Nollevaux, M.-C., & Bertrand, B. (2005). Fisiología de los senos paranasales. EMC - Otorrinolaringología, 34(3), 1–11. 
  • Jankowski, R., Nguyen, D. T., Poussel, M., Chenuel, B., Gallet, P., & Rumeau, C. (2016). Sinusology. European Annals of Otorhinolaryngology, Head and Neck Diseases, 133(4), 263–268. 
  • Keir, J. (2009). Why do we have paranasal sinuses? Journal of Laryngology and Otology, 123(1), 4–8. 
  • Lundberg, J. O. (2008). Nitric oxide and the paranasal sinuses. Anatomical Record, 291(11), 1479–1484. 
  • Silva Méndez-Bengassi, I., Vasallo García, V., & Cenjor Español, C. (2014). Anatomía Y Embriología de la nariz Y senos paranasales. Libro Virtual de Formación En ORL (SEORL PCF), 41, 1–34.

ESPOLÓN CALCÁNEO. HIPÓTESIS DE SU ETIOLOGÍA

Ivonne Melisa Gómez Higuera
Especialización en fisioterapia 
en ortopedia y traumatología
Universidad Autónoma de Manizales

El espolón es una prominencia ósea que crece en el proceso medial de la tuberosidad del calcáneo y en algunas ocasiones en la parte posterior y superior de este, en su mayoría generan dolor y alteraciones en la marcha. Su apariencia puede variar, en general se puede dividir en simples o irregulares. Pueden ser triangulares con una punta afilada y definida o, en el caso de los irregulares, se observan bordes mal definidos y no tienen trabéculas claras. Se ha demostrado que el espolón calcáneo surge de alrededor del punto de inserción del ligamento plantar y de la musculatura intrínseca, específicamente del flexor corto de los dedos y del abductor del meñique.

Figura 1. A: Rayos X sin presencia de espolones, B: espolón calcáneo C: espolón calcáneo y espolón posterior.
Tomada de Menz (2008).

El análisis histológico muestra que el espolón consiste en un núcleo de hueso laminar maduro y demuestra evidencia de degeneración y proliferación fibrocartilaginosa, junto con una o más osificaciones intramembranosas, condroideas y endocondrales que ocurren en la superficie. En los espolones se ha encontrado presencia de osteoclastos que sugieren recambio óseo activo continuo, además se encuentran cubiertos de una capa de tejido conectivo fibroso que se encuentra altamente inervado y vascularizado. 

Se han creado dos hipótesis acerca de la razón de este crecimiento en la tuberosidad del calcáneo. La hipótesis tradicional o hipótesis de tracción longitudinal sugería que la tracción repetitiva en la inserción de la fascia plantar en el calcáneo generaba inflamación y una posterior osificación. Esta teoría fue descartada por la localización a nivel profundo en la fascia plantar, fibrocartílago y tejido conectivo laxo de la mayoría de los espolones. Además, la fascia plantar extirpada quirúrgicamente no revelaba signos de inflamación, las trabéculas óseas de los espolones no están alineadas en la dirección de la tracción de los tejidos blandos y los espolones extirpados pueden reformarse después de la liberación quirúrgica de la fascia plantar.

La hipótesis de la compresión vertical, por su parte, propone que los espolones se desarrollan por la compresión repetitiva en lugar de la tracción. Esto es consistente con estudios que demuestran que las trabéculas óseas de los espolones están orientadas verticalmente, lo que sugiere que la carga vertical es la responsable de este crecimiento óseo y es consistente además con estudios que demuestran que los espolones son más comunes en personas con sobre peso y en aquellas que tienen una elasticidad disminuida de la almohadilla plantar como las personas mayores y que además se presentan como respuesta a las fracturas por estrés del calcáneo en un intento de protegerlo contra las micro fisuras. Se supone que funcionan como una respuesta esquelética adaptativa para redistribuir las fuerzas de impacto lejos del sitio de inserción del calcáneo a los tejidos circundantes a través de un efecto de refuerzo.

Los espolones ocurren con más frecuencia en mujeres que en hombres, algunos autores proponen que esta diferencia puede deberse a la biomecánica alterada del pie al usar zapatos de tacón alto. Además, son altamente prevalentes en personas mayores y son asociados a la obesidad, osteoartritis y dolor previo en el talón. En estudios de pacientes con fascitis plantar se ha publicado que hasta el 70 % presenta un espolón calcáneo asociado.

En conclusión, el espolón es un crecimiento óseo que puede presentarse en la tuberosidad del calcáneo o en la parte superior y posterior a este y se presenta con mayor frecuencia en personas mayores o con sobrepeso debido a la compresión vertical que se produce al realizar la marcha siendo este una respuesta adaptativa que presenta el calcáneo para resistir las micro fisuras por traumas repetitivos en la zona, también es frecuente la presencia de espolones en personas que presenten patologías como la osteoartritis o que previamente hayan presentado fascitis plantares o dolor en el talón. Es más común en mujeres que en hombres.

REFERENCIAS:
  • Bravo Acosta, T., López Pérez, Y. M., Hernández Tápanes, S., Martín Cordero, J. E., Gómez Lotti, A., & Blanco Aliaga, S. (2008). Talalgia. Revisión bibliográfica. In Revista Iberoamericana de Fisioterapia y Kinesiologia (Vol. 11, Issue 1, pp. 26–31). Ediciones Doyma, S.L.
  • Kirkpatrick, J., Yassaie, O., & Mirjalili, S. A. (2017). The plantar calcaneal spur: a review of anatomy, histology, etiology and key associations. In Journal of Anatomy (Vol. 230, Issue 6, pp. 743–751).
  • Menz, H. B., Zammit, G. V., Landorf, K. B., & Munteanu, S. E. (2008). Plantar calcaneal spurs in older people: Longitudinal traction or vertical compression? Journal of Foot and Ankle Research, 1(1), 1–7.
  • Smith, S., Tinley, P., Gilheany, M., Grills, B., & Kingsford, A. (2007). The inferior calcaneal spur-Anatomical and histological considerations. Foot, 17(1), 25–31.

TACONES: EL COSTO DE LA BELLEZA

Daniela Hernández Zapata
Especialización en Fisioterapia 
en Ortopedia y Traumatología
Universidad Autónoma de Manizales

El uso de zapatos de tacón es habitual entre la población femenina. Actualmente más del 78% de las mujeres en el mundo usa o ha usado zapatos de tacón alto, la mayoría sin ser consciente del impacto negativo que estos llegan a generar en la anatomía del cuerpo humano, bien sea a corto o largo plazo, además la mayoría de ellas afirman que el uso constante de dicho zapato es realizado con fines netamente estéticos e indirectamente psicológicos pues sienten que una vez los usan, fortalecen la confianza, brindan una mayor personalidad y potencian autoridad ante el resto de sociedad.

Durante décadas se han evidenciado cambios en diferentes aspectos morfológicos y biomecánicos del cuerpo humano en las mujeres, siendo en su mayoría generados por el uso frecuente de zapatos ergonómicamente no adecuados, se han descubierto así diferentes cambios significativos y funcionales en articulaciones de pies como dedos en martillo y hallux valgus y aumenta la sobrecarga articular en la articulación de rodilla y zona lumbar por una postura anteriorizada de pelvis e hiperlordosis lumbar.


Figura 1. Modificaciones de la postura corporal con el uso de zapatos de tacón alto
(Tomado de: https://posturalbiodinamica.wordpress.com)

En consecuencia, el hecho de mantenerse erguido por un tiempo prolongado utilizando zapatos de tacón alto genera cambios tanto anatómicos como fisiológicos tales como alteraciones en el apoyo plantar, adelantamiento del centro de gravedad, anteversión de la pelvis, aumento de la curvatura lumbar y cervical y acortamiento de musculatura de pierna. Si bien un cambio de calzado común genera alteraciones en el patrón de la marcha, los zapatos de tacón alto al ser un elemento no ergonómico ocasionarán una mayor deficiencia en dicho patrón.

En relación a la columna el ángulo de flexión lumbar normal es de 20-40º y con zapatos de tacón alto aumenta 16º durante la marcha. En el segmento lumbosacro y pélvico genera anteversion pélvica e hiperlordosis lumbar compensatoria, igualmente, los músculos paraespinales requieren reclutar más unidades motoras para mantener el balance. A largo plazo se reduce la flexibilidad de los músculos espinales y se produce distensión de los músculos abdominales, lo que causa desplazamiento anterior del centro de gravedad.

Durante el uso de zapatos de tacón alto en cadera y pelvis los patrones de movimiento de abducción en el plano frontal aumentan moderadamente, por el contrario en el plano sagital se evidencia un trabajo concéntrico de los músculos flexores de cadera por consiguiente los ángulos de la cadera aumentan, el centro de gravedad se traslada a una posición posterosuperior que modifica la postura corporal.

Por otro lado, cuando la marcha es realizada con tacones altos el apoyo plantar tiende a verse modificado debido a que los centímetros que aumentan la altura de talón sobre el suelo disminuyen la flexión plantar del pie y por consiguiente aumentan la fuerza ejercida por la musculatura de la pierna para mantenerse estable contra gravedad llevando así a acrecentar la presión ejercida sobre el primer metatarsiano y la base del hallux y por el contrario se disminuya la presión del retropié, así pues durante el uso de zapatos de tacón el ante pie estará más próximo a la articulación del tobillo, esto conlleva a que la flexión dorsal del pie disminuya y se active la contracción del músculo gastrocnemio durante toda la fase de apoyo dando como resultado una disminución en la elasticidad de los músculos del tobillo.

REFERENCIAS
  • Baaklini, E., Angst, M., Schellenberg, F., Hitz, M., Schmid, S., & Tal, A. et al. (2017). High-heeled walking decreases lumbar lordosis. Gait & Posture, 55, 1-14.
  • Di Sipio, E., Piccinini, G., Pecchioli, C., Germanotta, M., Iacovelli, C., & Simbolotti, C. et al. (2018). Walking variations in healthy women wearing high-heeled shoes: Shoe size and heel height effects. Gait & Posture, 63, 195-201.
  • De Regil-González, P., Santiago-Galindo, P., & Nava-Bringas, T. (2020). Alteraciones posturales de la columna vertebral asociadas al uso de tacones. Anales Médicos De La Asociación Médica Del Centro Médico ABC, 65(1), 35-40.

¿DE DÓNDE PROCEDE LO QUE ESCUPES?

Lelia Camila Vélez Suárez
Especialización en Rehabilitación Oral
Universidad Autónoma de Manizales

La saliva es un liquido transparente, ligeramente viscoso que permanece en la cavidad oral las 24 horas del día, se estima que en la vida promedio de una persona se produce aproximadamente 43.800 litros de saliva. Su composición puede variar dependiendo de algunos estímulos, en general presenta agua, iones de cloruro, moco y algunas enzimas. Su presencia juega un papel fundamental en el mantenimiento de la salud general, gracias a ella se realizan funciones como el inicio de la fase digestiva mediante la transformación del bolo digestivo, facilita la cicatrización gracias a su contenido de factor de crecimiento epidérmico que ayuda a la cicatrización de la mucosa lesionada, permite la estimulación de los receptores del sabor ubicados en la lengua y ayuda a mantener el equilibrio hídrico mediante mensajes de alarma como la sed.

En nuestra anatomía contamos con glándulas salivales, estas se dividen en mayores como la glándula parótida, la sublingual y la submandibular y en glándulas menores o secundarias. Las glándulas se ubican en el sistema digestivo superior y su producción de saliva será transportada por conductos que desembocan en diferentes partes de la cavidad oral, esta secreción se puede clasificar a su vez en serosa, mucosa o mixta, dependiendo del grupo celular que forme cada glándula salival.

En el grupo de las glándulas mayores, sobresale la Parótida ya que es la más voluminosa, a ella podemos atribuir la producción de aproximadamente 1 a 1,5 litros de saliva por día, es una glándula bilateral de producción netamente serosa. Se ubica en la región periauricular, desde el musculo masetero hasta la superficie posterior de la mandíbula.

Figura 1. Localización de la glándula parótida. Tomado de: Netter (2015).

Debido a su localización, se relacionan con esta glándula estructuras anatómicas como lo son la arteria carótida externa, aparece el nacimiento de la vena yugular externa y algunos nervios como el auriculotemporal y el nervio facial. Este último logra dividir la glándula parótida en dos lóbulos, que se denominan gracias a su posición como superficial y profundo. Cabe resaltar que este lóbulo superficial es de los dos el mas propenso a presentar alguna neoplasia de tipo benigno.

La irrigación de esta importante glándula se da por ramas de la arteria carótida externa, presenta su drenaje venoso po la vena retro mandibular. En cuanto a la inervación, la glándula parótida presenta dos tipos, la inervación simpática que regula de forma involuntaria la secreción glandular y se da gracias al plexo carotideo, y el otro tipo, es la inervación parasimpática, generada por el nervio timpánico rama del nervio glosofaríngeo (IX par craneal).

Para que la saliva que se produce en la glándula llegue a la cavidad es necesario un sistema ductal, el cual se compone de un acino que es una estructura epitelial donde se encuentran las células secretoras, las cuales nos determinan si la secreción de la glándula es serosa o mucosa, un conducto colector y un conducto secretor denominado conducto parotídeo. El sistema ductal se encuentra dividido en dos porciones, una proximal, donde el conducto parotídeo sufre un proceso de ramificación o arborización donde los conductos son cada vez más pequeños y una porción distal en donde el conducto perfora el musculo buccinador y sale a drenar su contenido en la cavidad oral a nivel del primer molar superior.

Figura 2. Representación esquemática de una unidad secretora normal (Holsinger, 2007).

Gracias a la organización de todas estas estructuras es posible que la saliva se produzca y sea secretada de manera correcta, sin embargo, a pesar de sus numerosas propiedades también es un medio para la transmisión y propagación de diferentes patologías como el herpes labial, comúnmente conocido como “fuego” que consiste en una enfermedad viral que se manifiesta mediante pequeñas ulceras o ampollas generalmente en las comisuras de los labios. Otra patología que se puede transmitir por medio de la saliva es la parotiditis, comúnmente conocida como “paperas”, esta es una enfermedad infecciosa causada por un virus de la familia Paramyxoviridae el cual genera la inflamación de la glándula parótida y en menor medida de las otras glándulas salivales mayores, en el curso de esta enfermedad se pueden presentar otros síntomas como fiebre, dolor de cabeza y perdida del apetito. Además, se puede manifestar de forma unilateral o bilateral y es prevenible mediante la vacuna de la triple viral.

REFERENCIAS:
  • Carol, M., Torner, N., Martínez, A., Mosquera, M. M., Costa, J., & Jané, M. (2019). Parotiditis: brote en población de jóvenes correctamente vacunada. Vacunas, 20(1), 12-17.
  • Kochhar, A., Larian, B., & Azizzadeh, B. (2016). Facial Nerve and Parotid Gland Anatomy. Otolaryngol Clin N Am, 1(49), 273-284.
  • Stringer, M. D., Mirjalili, S. A., Meredith, S. J., & Muirhead, J. C. (2012). Redefining the Surface Anatomy of the Parotid Duct. Plastic and Reconstructive Surgery, 130(5), 1032-1037.
  • Toure, G., Foy, J.-P., & Vacher, C. (2015). Surface anatomy of the parotid duct and its clinical relevance. Clinical Anatomy, 28(4), 455-459.

EL ÚTERO, ALBERGUE DE LA VIDA

Kelly Yamile López Agudelo 
Especialización en Fisioterapia en Cuidado Crítico 
Universidad Autónoma de Manizales 

El sistema reproductor femenino está compuesto por una variedad de órganos internos y externos, cuyas funciones comprenden la satisfacción sexual y la reproducción. Entre los últimos se encuentra el útero, el cual actúa como hospedaje y fuente de nutrición del embrión y del feto en crecimiento, en él ocurren una serie de reacciones en cada una de las fases que comprenden el proceso de gestación y alumbramiento. Éste articulo pretende explicar el comportamiento del útero durante el embarazo y el parto a pretérmino, término y postérmino desde aspectos anatómicos, histológicos y fisiológicos. 

El útero es un órgano hueco del sistema reproductor femenino, derivado del mesodermo y compuesto por tres capas: revestimiento endometrial bien diferenciado, músculo liso grueso conocido como miometrio, el cual es el responsable de las contracciones uterinas y, una capa serosa externa. Modelos actuales proponen una forma esférica tridimensional o de anillos huecos de la célula miometral que van en dirección al cuello uterino, sin embargo, aún no existe un consenso. Las contracciones producidas por el útero cumplen un papel muy importante en el ciclo menstrual, el transporte de espermatozoides, la concepción, el embarazo y el parto cuya acción está mediada por impulsos eléctricos. 

Durante el embarazo, el útero mantiene su excitabilidad reprimida mediante el mantenimiento de la conductancia alta de potasio y la baja conectividad entre los miocitos, los haces musculares y debe remodelarse constantemente para generar fuertes contracciones durante el parto. En este caso, existe un patrón eléctrico mediado por la trasmisión del potencial de acción a cada célula muscular, su sincronía y simultaneidad, produciéndose en ráfagas y separándose entre sí periódicamente, determinando así la frecuencia, magnitud y la duración de la contracción. 

La propagación del potencial de acción se da a través de las uniones GAP presentes en todo el miometrio, siendo más abundantes en el parto. El proceso central en la generación de fuerza durante una contracción del músculo liso miometral se da por el enlace cíclico y el desprendimiento de puentes cruzados entre los miofilamentos de miosina y actina. La cadena ligera de miosina es activada por fosforilación por la kinasa de cadena ligera de miosina, que a su vez es activada por la calmodulina, permitiendo la liberación de calcio, produciendo el potencial de acción, que varía desde los -70 mV, hasta los -50 ó 40 mV a medida que avanza el embarazo.

En el parto pretérmino, existe aún una etiología poco descrita y desconocida. Se sugiere que el aumento de la distención, lleva a la regulación positiva de proteínas y vías que promueven la contractilidad, tales como la liberación de calcio intracelular y la producción cíclica de monofosfato de adenosina (cAMP), cuya característica es corta en duración y una respuesta aumentada frente a la oxitocina, asociada a factores infecciosos, traumáticos y biológicos como la edad, donde juega un papel importante el envejecimiento del miometrio.

En partos postérmino, la capacidad de contracción se encuentra disminuida, mediada por la liberación de calcio, siendo su amplitud y duración menor que en partos a término, produciendo un parto más lento y prolongado. Sin embargo, no existen cambios histológicos en el tamaño de las células, su organización y disposición.

En conclusión, conocer los mecanismos por los cuales se da la contracción uterina y los agentes bioquímicos involucrados en el parto a pretérmino, término y postérmino, constituyen la base para la toma de decisiones con respecto al tipo de parto proporcionado y el desarrollo de agentes farmacéuticos que permitan la disminución de posibles complicaciones, disminuyan el riesgo de muerte y discapacidad, el sufrimiento fetal y de la madre. 

REFERENCIAS 
  • Souza, G., Tseng, H., Gage, J., Mani, A., Desai, P., & Leonard, F. et al. (2017). Magnetically Bioprinted Human Myometrial 3D Cell Rings as A Model for Uterine Contractility. International Journal Of Molecular Sciences, 18(4), 683. http://dx.doi.org/10.3390/ijms18040683 
  • Lammers, W. (2012). The Electrical Activities of the Uterus During Pregnancy. Reproductive Sciences, 20(2), 182-189. http://dx.doi.org/10.1177/1933719112446082 
  • Blanks, A., Shmygol, A., & Thornton, S. (2007). Myometrial function in prematurity. Best Practice & Research Clinical Obstetrics & Gynaecology, 21(5), 807-819. http://dx.doi.org/10.1016/j.bpobgyn.2007.03.003 
  • Arrowsmith, S., Quenby, S., Weeks, A., Burdyga, T., & Wray, S. (2012). Poor Spontaneous and Oxytocin-Stimulated Contractility in Human Myometrium from Postdates Pregnancies. Plos ONE, 7(5), e36787. http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0036787

LA MOMIFICACIÓN EN MÉXICO: UN PROCESO MUY NATURAL

Fabián Alejandro González Muñoz 
Especialización en Fisioterapia en Cuidado Crítico 
Universidad Autónoma de Manizales 

Una momia es aquel cadáver que aun tiene componentes orgánicos, por ejemplo: piel, uñas, cabello, órganos internos, entre otros. Al proceso por el que es formada una momia se le denomina momificación; dicho proceso imposibilita el crecimiento de bacterias y hongos que provoquen la descomposición del tejido y puede darse tanto por factores naturales como inducidos. 

El primer acontecimiento por el que pasa una momia durante su formación es la deshidratación, ocurre en los primeros días después de la muerte y consiste en la reducción de los fenómenos degenerativos de los órganos internos (riñón, medula ósea, etc.); al tejido muscular le lleva más tiempo deshidratarse y está influenciado por cuestiones climáticas ya que en una momia es posible observar diversos grados de laceraciones: grandes, pequeñas o incluso ruptura de fibras musculares. Al igual que con los músculos, la destrucción del tejido adiposo está condicionada por factores climatológicos, siendo éste el siguiente suceso en el proceso de momificación. 

Figura 1. Momias de Guanajuato, México. (Tomado de: Fabiel Bück- Artistic Photographer, 2017).

De los tipos de momificación que existen, en México la más común es la natural. En la región norte de México los cadáveres se conservan debido a la acelerada deshidratación que el clima semidesértico les ocasiona, y especialmente en Guanajuato (momias más famosas de México) encontramos el suelo árido, poroso y rico en nitratos de la región. La variación climática existente en Mesoamérica (que va de semiseca a tropical) explica entonces el por qué existen menos momias en esta región, sin embargo, algunas momias de formación natural que datan de tiempos prehispánicos fueron encontradas en cuevas y abrigos rocosos, siendo este un factor que favoreció el proceso de momificación. Cualquier variación en los factores ambientales colabora o rivalizan con el proceso de momificación, lo cual está condicionado por la presencia de las enzimas encargadas de romper enlaces moleculares de las proteínas, grasas y carbohidratos. 

Al ser las momias objeto de investigación, deben de pasar por una serie de estudios para conocer sobre ellas: 

El primero la exploración, la cual consiste en investigar las costumbres y tradiciones del pueblo al que pertenecía; así como el tipo de ecosistema de donde las encontraron. Por medio de dibujo o fotografía registran la localización, la profundidad en donde fue encontrada la momia, así como también la posición del cadáver. 

El segundo estudio es el laboratorio, si el cadáver se encuentra bien conservado se identifica el sexo, sino es así se observan las radiografías y las características morfológicas, determinando estatura en vida o el periodo fetal por medio de la medición de los huesos largos. En este estudio también se observa si existen microorganismos o mesofauna nociva para determinar las medidas de la conservación del cuerpo. 

El tercer estudio son las técnicas de clínica actual, incluyendo a la paleopatología, con la cual se busca si el cadáver tuvo alguna enfermedad y si fue así, conocer el impacto que los microorganismos que produjeron esta enfermedad han tenido en la historia, para así poder tomar medidas preventivas y desarrollar medicamentos para combatirlos. En este estudio se recurre a técnicas como la endoscopia, que ayuda a observar los órganos internos con los que cuenta el cadáver. También el infrarrojo y ultravioleta colaboran para hacer visibles algunos detalles del cadáver (presencia de cicatrices, tatuajes, etc). 

El último estudio por el que pasan las momias es la imagenología: la radiografía ayuda a determinar el sexo y la edad esquelética del cadáver, así como también ver los órganos internos presentes o ausentes; la tomografía axial computarizada sirve para el diagnóstico paleopatológico y la estereolitografía nos permite tener una imagen semejante a la que tenía en vida. 

REFERENCIAS 
  • Baggieri, G. (2010). Investigations the Cutaneous Damage of Ancient Natural Mummies. The Case of the Venzone Collection. J. Appl. Cosmetol, 28, 139-145. 
  • Leboreiro Reyna, Ilán Santiago., Mansilla Lory, Josefina. (2008). Las momias mexicanas vistas por la ciencias. Ciencia, 8-17. 
  • Mansilla Lory, Josefina. (2011). El estudio de momias como parte del conocimiento del fenómeno humano. En La complejidad de la antropología física (197- 234). Distrito Federal: Instituto Nacional de Antropología e Historia.

¿POR QUÉ SENTIMOS MIEDO? UNA RESPUESTA NEUROFISIOLÓGICA.

Por Joismer Alejandro Henao Cruz 
Especializción en Fisioterapia en Cuidado Crítico
Universidad Autónoma de Manizales 

Todos los seres humanos en algún momento de la vida hemos experimentado miedo frente a alguna situación determinada, sea peligrosa, amenazante o desagradable. Se han preguntado alguna vez ¿Por qué cuando entran en un lugar oscuro que no conocen o van caminando en la noche por una zona peligrosa de la ciudad y sienten que alguien desconocido se les acerca, el cuerpo reacciona inmediatamente con una serie de respuestas estereotipadas que aparentemente no tienen explicación? En cada una de estas situaciones descritas, intervienen diferentes órganos y sistemas activando mecanismos fisiológicos que inducen a respuestas de defensa y supervivencia; a este fenómeno fisiológico se le conoce como miedo. 

El miedo es definido como aquellos procesos neurofisiológicos que preparan un organismo para llevar a cabo respuestas aprendidas o innatas para hacer frente a un peligro (Keifer, Hurt, Ressler, & Marvar, 2015). Según Bedoya Dorado & García Solarte (2016) éste a su vez puede ser objetivo como subjetivo, real o imaginario, racional o irracional, y depende principalmente de la percepción del sujeto que lo padece. En términos generales, el miedo ha sido tomado como un proceso “fásico”, es decir, rápido, ya que generalmente ocurre en respuesta a amenazas percibidas como inminentes y luego desaparece, aunque ciertos temores pueden durar años (Memoria del miedo) (Izquierdo, Furini, & Myskiw, 2016). 

Para entender mejor éste mecanismo es necesario hablar primero de las áreas cerebrales activadas y sus respectivas funciones (sistema límbico, especialmente la amígdala cerebral); y segundo, de los circuitos y sinapsis con los sistemas y órganos corporales con sus debidas respuestas. De éste modo, el sistema límbico es un conjunto de núcleos que responden a ciertos estímulos ambientales y los regula, produciendo respuestas emocionales, dentro de ellas el miedo, también se le atribuye funciones de memoria, iniciativa y comportamiento; se encuentra entre la corteza cerebral y el hipotálamo, y está conformada por: el área ventral tegmental (AVT), núcleo accumbens, hipocampo, núcleos septales laterales, corteza frontal, núcleo talámico anterior, núcleo amigdalino y sus subnúcleos, y finalmente la corteza orbito-frontal. 

En éste sentido la amígdala es un conjunto de núcleos ubicados en la base del cerebro, que juegan un rol fundamental en el sistema del miedo, ya que es la encargada de recibir la información proveniente de todos los sentidos, realizando conexiones con otras estructuras del sistema límbico como el hipocampo y la corteza prefrontal, que alertan el sistema nervioso y generan reacciones fisiológicas; ésta a su vez está dividida funcionalmente en 4 secciones: el complejo basolateral (BLA), el núcleo central (CeA), la región medial o corticomedial (MeA) y las células intercaladas (ITC). 

Figura 1. Respuestas fisiológicas ante el miedo. Tomado de: httpartibiotics.comportfoliomedical-art

En consecuencia, los estímulos sensoriales principalmente provenientes del nervio óptico y coclear son transmitidos aferentemente hasta la amígdala, y allí la generación de las respuestas ante una amenaza o peligro se van a facilitar por la activación de la CeA, que recibe aferencias del MeA y el BLA, inhibiendo la liberación del neurotransmiso GABA, desencadenando por consiguiente las respuestas del miedo que se van a efectuar por dos vías: Una corta denominada vía estría terminal, que discurre entre el núcleo caudado y el tálamo, llegando al hipotálamo y núcleos septales; y una larga llamada vía amigdalofuga ventral, que va hasta el neocortex, el núcleo paraventricular y dorsomedial del hipotálamo y el tallo cerebral (Correa & Muñoz, 2013). Ambas vías, pero principalmente la estría terminal por su respuesta fisiológica rápida, activa las regiones especificadas del hipotálamo, generando cambios autonómicos simpáticos y endocrinos. 

La activación del sistema nervioso simpático y endocrino, estimula la liberación de catecolaminas (Adrenalina y noradrenalina), liberadas por la activación de la ACTH en la corteza de la glándula suprarrenal para distribuirse en el torrente sanguíneo, y junto con el cortisol, son las responsables de producir: midriasis pupilar, taquicardia y aumento de la presión arterial, tensión muscular, tremor en las extremidades del cuerpo, el “freezing” o bloqueo, liberación de ácido clorhídrico, disminución de la motilidad intestinal, taquipnea, ensanchamiento del tórax para aumentar el volumen del aire inhalado, la piloereccción, la liberación de glucosa por parte del hígado como combustible para los músculos, entre otras respuestas. Como resultado, el organismo posee mayor energía, mayor flujo sanguíneo cerebral y muscular, y aceleramiento de las funciones psíquicas y conductuales; sin embargo, cabe resaltar que cuando el miedo alcanza cierta intensidad, puede llegar a paralizar toda acción de defensa, impidiendo incluso la fuga o la huida. 

REFERENCIAS: 
  • Bedoya Dorado, C., & García Solarte, M. (2016). Efectos del miedo en los trabajadores y la organización. Estudios Gerenciales, 32(138), 60–70.
  • Correa, J., & Muñoz, D. (2013). Vías de la emoción y la inhibición de la neocor teza cerebral. CES Movimiento Y Salud, 1(1), 52–60. 
  • Izquierdo, I., Furini, C. R. G., & Myskiw, J. C. (2016). Fear Memory. Physiological Reviews, 96(2), 695 LP-750. 
  • Keifer, O. P., Hurt, R. C., Ressler, K. J., & Marvar, P. J. (2015). The Physiology of Fear: Reconceptualizing the Role of the Central Amygdala in Fear Learning. Physiology, 30(5), 389–401. 

EL ESFENOIDES, UNA MARIPOSA COMO EJE DEL CRÁNEO

Por Ana María Galvis Ramos 
Maestría en Biología Humana 
Universidad Autónoma de Manizales 

El esfenoides es un hueso del cráneo con forma de mariposa o cuña según su etimología griega “Sphenoiedes” (cuña), forma parte de la fosa craneal media, es de los huesos más importantes por no decir que es el más importante dentro de la estructura del cráneo y es centro de convergencia para la mayoría de sus huesos, especialmente del neurocráneo, por eso se constituye como protector y contenedor del cerebro y estructuras asociadas como la hipófisis, albergada en la fosa hipofisiaria y que es “glándula maestra” del sistema endocrino. 

El esfenoides, además, se encuentra implicado en el crecimiento del cráneo, de allí su relevancia en ortodoncia y ortopedia, especialmente en el diagnóstico. La protección del encéfalo se cumple mayoritariamente por las características óseas del esfenoides y por los contrafuertes que forma y ayuda a formar, constituyendo centros de resistencia y protección. 

A través del esfenoides pasan estructuras nerviosas y vasculares, además de tener zonas para inserción de músculos y ligamentos, por ello el esfenoides también es un paso de estructuras conectoras que permiten funcionar fisiológicamente a la cabeza y el cuello. 

¿Cómo encaja el esfenoides? 

El esfenoides es un hueso medio, simétrico e impar, según algunos autores, el hueso en forma de mariposa, se ensambla en otra zona que también tiene forma de mariposa, la fosa craneal media, en la cual tambien se encuentra la parte de ambos huesos temporales, especificamente su porcion escamosa, formando así la parte donde iran los lobos temporales del cerebro principalmente. 

¿Por qué el esfenoides puede influir en el tamaño y forma del cráneo y macizo facial? 

El centro de crecimiento configurado por el esfenoides interviene en el aumento de tamaño craneal en los tres planos anatómicos, esto se da a partir de las sincondrosis que presenta. 

Entre las sincondrosis del esfenoides están las intraesfenoidales como las que se dan entre los dos sectores del cuerpo del esfenoides, las que están entre el cuerpo y las alas menores y entre el cuerpo y las alas mayores, estas se cierran días despues del nacimiento, por eso aportan poco al crecimiento posnatal. 

Otras sincondrosis son las compartidas con otros huesos, por ejemplo la sincondrosis esfeno-etmoidal que cierra a los 7 años, la esfeno-occipital que cierra entre los 16 y 25 años y las intraoccipitales que solo se asocian con el esfenoides. Estas son de bastante importancia para el crecimiento antero-posterior de la base de cráneo. 

Analizando entonces las fechas de cierre de las sincondrosis, la posición del esfenoides y la relación con los demás huesos, se deduce que interviene en el crecimiento del cráneo en los tres planos y tambien del macizo facial por las relaciones y articulaciones con los huesos del vicerocraneo. 

Figura 1. Vista anterior y posterior del esfenoides y posición en el cráneo. Tomado de https://quizlet.com/
¿Se puede ver al esfenoides como un escudo? 

El cráneo, aparentemente rígido, presenta elasticidad por ser ligeramente deformable, esto es evidenciado cuando ocurren presiones crónicas o intensas de corta duración; la unión de la base y la bóveda craneal tiene un protagonista, el que junto con otros huesos que participan en la union, forman engrosamientos como arcos, contrafuertes y pilares. 

El esfenoides, especialmente su cuerpo brinda protección al encéfalo, por la presencia y organización de ciertas características en el, forman un centro de resistencia en la base de cráneo cuyo objetivo es la protección del SNC, con la participación de los demás engrosamientos, la duramadre y la aponeurosis epicraneal. 

¿El esfenoides es importante en la clínica? 

La importancia del esfenoides en la práctica clínica es amplia, para determinarla hay que saber sus particularidades óseas 

En primer lugar, la importancia radica en su localización y la de sus estructuras vecinas, especialmente cuando se trata de realizar el análisis imagenológico para diagnostico y tratamiento, aquí el esfenoides es una estructura de referencia. 

La etiología de las parestesias del nervio lingual esta relacionada con el esfenoides: por osificacion del ligamento pterigoespinoso, una lamina lateral del proceso pterigoideo extremadamente ancha, o fibras anteriores del pterigoideo lateral muy engrosadas. 

El esfenoides protagoniza los adenomas hipofisiarios, primero porque es en la fosa hipofisiaria donde se aloja el tumor y segundo porque permite abordar esta patología transesfenoidalmente, de forma segura, aunque con ello se sacrifique el seno esfenoidal, que por ser parte del conjunto de los senos paranasales tiene importancia clínica generalmente asociada a desordenes rinosinusales, como polipos, y actualmente son referente en investigación e identificacion de cadaveres por su variablidad morfológica dadas sus múltiples formas de neumatización. 

Finalmente se debe destacar que el hueso esfenoides alcanza una importancia que a veces no reconoce la literatura, se debe considerar como el gran centro de crecimiento, resistencia y protección del SNC, un eje para muchos huesos del cráneo, 13 huesos tienen relación directa con el y si se habla del neurocráneo todos tienen relación con el esfenoides, por eso su importancia abarca incluso diagnóstico y tratamiento. 

REFERENCIAS:
  • Capuccio, H. 2010. Contribución al estudio de la anatomía funcional del hueso esfenoides. Actas Odontológicas, 7(1), 40-48. 
  • Cuevas, R. Mena, C. 2008. Radiología Forense: Tomografía Computada de senos paranasales como método para identificar a las personas. An. Fac. Cienc. Méd. 41(1 y 2). 43-49. 
  • Khoury, J. Mihailidis, S. 2011. Applied anatomy of the pterygomandibular space: improving the success of inferior alveolar nerve blocks. Australian Dental Journal. 56(1). 112-121. 
  • Budu, V. Mongoanta, C. 2013. The anatomical relations of the sphenoid sinus and their implications in sphenoid endoscopic surgery. Romanian Journal of Morphology & Embryology, 54(1), 13-16.